La strada

Año: 
1954
Film: 
Blanco y negro
Duración: 
94 min
Producción: 
Dino De Laurentiis, Carlo Ponti
Distribuidora: 
Paramount
Censorship visa (viewed): 
17311
18/09/1954

Zampanó es un hombre violento que actúa como tragafuego en las plazas y ferias de los pueblos. A una pobre campesina, con muchos hijos, le compra por diezmil liras a Gelsomina, una chica ingenua e ignorante, para usarla como ayudante en sus espectáculos. Gelsomina es una criatura sensible que se convierte, forzosamente, en el amante de Zampanó del que intenta escapar porque la maltrata continuamente. Van a parar a un circo donde Gelsomina conoce al "Matto", un extraño equilibrista, tranquilo y amable, que ofende y humilla a Zampanó. Este último, durante una pelea y sin querer, mata al equilibrista. La tragedia saca de quicio a Gelsomina, turbada de día y de noche por el recuerdo del Matto. Zampanó entonces la abandona, siguiendo por su camino y temiendo que lo descubran y lo arresten. Algunos años más tarde descubre, por casualidad, que Gelsomina ha muerto y, de improvisotoma consciencia de su soledad. Abandonado por todo el mundo, llora en una playa desierta.

Crew

Dirección: Federico Fellini
Argumento: Federico Fellini, Tullio Pinelli
Guión: Federico Fellini, Tullio Pinelli
Colaboración en el guión: Ennio Flaiano
Diálogo: Ennio Flaiano
Director de fotografía: Otello Martelli
Operador de cámara: Roberto Girardi
Música: Nino Rota
Director musical: Franco Ferrara
Escenografía: Mario Ravasco
Vestuario: Margherita Marinari Bomarzi
Montaje: Leo Catozzo
Ayudante montaje: Lina Caterini
Sonido: Aldo Calpini
Ayudante de dirección: Moraldo Rossi
Colaboración artística: Brunello Rondi
Asistente de dirección: Paolo Nuzzi
Maquillaje: Eligio Trani
Supervisor guionista: Narciso Vicari
Foto fija: A. Piatti
Director de producción: Luigi Giacosi
Organización general: Danilo Fallani, Giorgio Morra, Angelo Cittadini

Cast

Giulietta Masina : Gelsomina Di Costanzo
Anthony Quinn : Zampanò
Richard Baserhart : il matto
Aldo Silvani : Il Sig. Giraffa
Marcella Rovere : la vedova
Livia Venturini : la suora
Mario Passante : l'oste
Yami Kamedeva : la prostituta
Anna Primula : la mamma di Gelsomina

Awards

1954
Oscar a la mejor película en lengua extranjera
1954-1955
Nastro d’argento al mejor director (Federico Fellini), mejor producción (Ponti - De Laurentiis)
1956
León de plata en el Festival Mostra di Venezia
1956
Nominación al Oscar al mejor guión original (Federico Fellini y Tullio Pinelli)
1956
Premio Bodil (Copenague) a la mejor película europea

Peculiarites

«Creo que he realizado esta película porque me he enamorado de esa niña-viejita un poco loca y un poco santa, de ese payaso desgreñado, ridículo y tierno que he llamado Gelsomina y que, aún hoy, consigue llenarme de melancolía cuando oigo el sonido de su trompeta.»
Federico Fellini, Fare un film, Einaudi, Torino, 1980, p. 60

Reviews

Claude Beylie
La strada empieza con una especie de farsa estridente y nostálgica (con un motivo musical que Nino Rota ha tomado prestado al primer movimiento de la sinfonía El titán de Mahler) para deslizar poco a poco hacia una tragedia casi shakespeariana. Más que a Charlot, con quien se ha comparado, de prisa, Gelsomina, criatura lunar interpretada con una gracia un poco torpe por Giulietta Masina, la mujer del director, nos remite a Harpo Marx. Forma parte de esa familia de "payasos blancos" que le gusta tanto a Fellini, con Zampanó que es un cruel Augusto y con un Matto filósofo que debe darle su moraleja al cuento. “Todo sirve para algo, en el universo. Incluso un pedrusco". Fellini ha realizado obras más importantes pero no ha vuelto a encontrar la pureza de este sueño infantil.
" I capolavori del cinema", Garzanti, Milano, 1990
Vittorio Bonicelli
Zampanó es uno de los personajes más poderosos, intensos y dramáticos del cine contemporáneo. Y el estilo de la película es uno de los más puros y lúcidos del neorrealismo (acuérdese la ligereza, la intensidad, el calor inmediato de los personajes y su definición inmediata en las escenas del almuerzo nupcial y de la excursión de Gelsomina a la masona del campo hasta el descubrimiento del niño enfermo). Y, además, creo que es injusto decir que Fellini ha construido una película para evadir de la realidad. Quizás, pueda discutirse la naturaleza del hombre Fellini, su real inclinación hacia la criatura excepcionalmente "inocente", en el sentido de Dostojewski.
"Il Tempo", 7 ottobre 1954
Ermanno Contini
Fellini es un maestro a la hora de contar. De hecho, en en su película fluye una narración ligera y muy mesurada que busca sus desenlaces, rebotes, conexiones y resoluciones en pequeños detalles, en anotaciones delicadas, en tonos discretos que encajan, de manera natural, en la urdimbre de una historia, en apariencia, vacía de acontecimientos. Sin embargo, cuántas intenciones y cuántos fermentos enriquecen tanta simplicidad. Todos están expresados de manera completa; claramente, no todos son evidentes, no todos se traducen en una total elocuencia humana y poética. Pero todos están inspirados en una finura sensible, todos apoyados en una carga emotiva sutil.
"Il Secolo XIX", 8 settembre 1954
Dominique Aubier
La strada no solo es el fiel reflejo de la genialidad de expresión de su autor, sino también de su perfecto conocimiento de ciertos problemas espirituales y su reflexión acerca de ellos. De hecho, esta película trata de lo sagrado, no me refiero a lo religioso ni a la religión. Hablo de aquella necesidad primitiva y específica del hombre que nos lleva a ir más allá, a lo metafísico, tanto desde el punto de vista religioso como artístico. Una necesidad fundamental como la "duración". Parece que Federico Fellini sabe perfectamente que este instinto es el origen tanto de las religiones como del arte. Nos lo demuestra, en su estado más puro, en el personaje de Gelsomina. Recordemos una de las primeras imágenes de la película; Gelsomina tiene dos rostros, uno triste y uno alegre. El alegre mira hacia el mar con una sonrisa de satisfacción solitaria e irrepensible. «¡A mí me gusta ser artista!», declara poco después.
"Cahiers du Cinéma", n. 49, juillet 1955