Los inútiles

Año: 
1953
Film: 
Blanco y negro
Duración: 
103 min
Producción: 
Peg Film (Roma) / Cité Film (Paris)
Distribuidora: 
ENIC
Censorship visa (viewed): 
15005
17/09/1953

Estamos a finales del verano, en una pequeña ciudad de la costa romañola. En una fiesta al aire libre, Ricardo actúa como cantante pero un chaparrón interrumpe todo y la gente se escapa. En medio de la confusión se descubre que Sandra, la hermana de Moraldo, espera un bebé: tendrá que casarse con Fausto. Llega el invierno y vuelve la vida monótona de la provincia. Los amigos de Fausto pasan el día entre bares y chistes pueriles, aunque ya no sean jóvenes. Son los "inútiles", mimados y mantenidos por sus familias. Alberto, con su cara de niño, eterno bufón le pide el dinero a su hermana; Leopoldo sueña con la fama literaria; Riccardo es un holgazán e indolente y Moraldo, el más joven, tiene ganas de abandonar a todos e irse a Roma. Cuando regresa de su luna de miel, Fausto acepta trabajar: será vendedor en una tienda de artículos religiosos. Pero se pone a galantear a la mujer del dueño y Sandra, nada más descubrirlo; se va de casa con su niña recién nacida. Fausto y Moraldo, con los demás amigos, empiezan a buscarla pero ella está lejos, en la casa del suegro, quien castigará a su hijo disoluto con latigazos. Los "inútiles" vuelven a llevar la misma vida, entre decepciones familiares (Alberto descubre que su hermana quiere escaparse con un hombre casado) y profesionales (Leopoldo encuentra a un productor que está interesado en otras cosas y no en sus producciones literarias). Solo Moraldo consigue, por fin, marcharse. En el tren piensa en sus amigos para los que no cambia nada.

Crew

Dirección: Federico Fellini
Argumento: Federico Fellini, Ennio Flaiano, da un'idea di Tullio Pinelli
Guión: Federico Fellini, Ennio Flaiano
Director de fotografía: Otello Martelli, Luciano Trasatti, Carlo Carlini
Operador de cámara: Roberto Girardi, Franco Villa
Música: Nino Rota
Director musical: Franco Ferrara
Escenografía: Mario Chiari
Vestuario: Margherita Marinari Bomarzi
Montaje: Rolando Benedetti
Director de producción: Luigi Giacosi
Asistente del director de producción: Danilo Fallani
Secretaria de producción: Ugo Benvenuti

Cast

Franco Interlenghi : Moraldo
Alberto Sordi : Alberto
Franco Fabrizi : Fausto
Leopoldo Trieste : Leopoldo
Riccardo Fellini : Riccardo
Eleonora Ruffo : Sandra
Jean Brochard : il padre di Fausto
Claude Farell : la sorella di Alberto
Carlo Romano : Michele l'antiquario
Lida Baarova : Giulia la moglie di Michele
Enrico Viarisio : il padre di Morando e Sandra
Paola Borboni : la madre di Morando e Sandra
Arlette Sauvage : la sconosciuta nel cinema
Vira Silenti : la "cinesina"
Maja Nipora : la soubrette
Achille Majeroni : il capocomico
Silvio Bagolini : l'idiota
Giovanna Galli : ballerina
Franca Gandolfi : ballerina

Awards

1953-1954
Nastro d'argento al mejor director (Federico Fellini), mejor actor de reparto (Alberto Sordi)
1953
Leone d'argento en el Festival Mostra di Venezia
1957
Nominación al Oscar al mejor guión original (Federico Fellini, Ennio Flaiano y Tullio Pinelli)

Peculiarites

Fellini: «Los inútiles no la quería distribuir nadie. Estuvimos mendigando y buscando a alguien como desesperados. Recuerdo ciertas proyecciones alucinantes. Los asistentes, al final de la película, me miraban mal y le apretaban la mano, doloridos, al productor Pegoraro como si estuviéramos asistiendo a una inundación o a una tragedia. Recuerdo sus nombres pero, si los recuerdo, es mejor no revelarlos. Recuerdo una proyección que se organizó a las dos de la tarde en verano para el presidente de una gran sociedad. Vino de buen paso, era moreno, super bronceado, tenía una pulsera de oro en la muñeca, era el típico vendedor de automóviles que tanto les gusta a las mujeres. [...] No la cogieron. Fue a parar a otra distribuidora que no quería que el título fuese Los inútiles. Nos aconsejaban otro título: ¡Vagabundos! Con el punto de exclamación. Les dije que estaba bien pero les aconsejé que reforzaran la invectiva con un vozarrón de ogro que en la banda sonora dijera ¡Vagabundos! Aceptaron el título original solo cuando Pegoraro les dio otras dos películas que para ellos eran totalmente comerciales. Pero en los primeros carteles y en los primeros ejemplares no quisieron poner el nombre de Alberto Sordi: la gente se va a escapar, decían, es antipático, el público no lo aguanta.»
Federico Fellini, Fare un film, Einaudi, Torino, 1980, p. 53-54
De los protagonistas el más inasible es Alberto Sordi, que Fellini ha pretendido a toda costa. El cómico estaba actuando con Wanda Osiris en Gran baraonda de Garinei y Giovannini. Por consiguiente, para poder contar con su presencia, era necesario seguir su espectáculo en varias ciudades, como Viterbo y Florencia. En el Teatro Goldoni, cerrado por obras y lleno de ratones, se rodó la fiesta de carnaval y en Florencia se utilizó un apartamento para la tienda de objetos religiosos.
Tullio Kezich, Fellini, Milano, Camunia, 1987, p. 193

Reviews

Giulio Cesare Castello
Los inútiles confirma, una vez más, la vena satírica más vital de nuestro cine. Confirma que la atmósfera gris de la provincia (esas calles nocturnas por las que retumban las canciones y chistes tontos de los inútiles; esas viviendas pobres, modestas o cómodas, en todo caso respetuosas, en las que se refugia cada noche la inutilidad profesional de esos jóvenes después de tanta holgazanería; ese mar miserable; esas periódicas vibraciones de euforia artificiosa: la fiesta con el concurso de belleza, el cotillón) y algunas psicologías (la del guapetón Fausto, la del juglar Alberto, interpretado de manera muy pintoresca por Sordi, la del "señorito" Moraldo) se ven interpretadas por un observador psicólogo muy sutil. El cual, como un buen moralista, al final, sabe sacar un sentido a su relato, que no quiere ser un liso y llano "divertissement".
Troppi "leoni" al lido, "Cinema" (nuova serie), a. VI, n. 116, 31 agosto 1953
Mario Gromo
La frescura no le falta, en absoluto, a la gama de Fellini. Su mayor virtud es no interesarse por lo enrevesado, lo prestablecido, sino abandonarse a lo que siente y disiente, a momentos y estados de ánimos en apariencia insignificantes o de segundo plano. Al contrario, en esos momentos es un artista y todo despliega una vibración y su significado.
"La Stampa", 9 ottobre, 1953
Arturo Lanocita
Aunque no conociéramos su actividad pasada [...], bastarían pocas tomas para dejar patente que Federico Fellini es un humorista. Pero un humorista melancólico, haya o no contradicciones. Sonríe pero con amargura. Está claro que el pequeño mundo gandul y turbulento que describe le da la misma impresión desagradable que nos da a nosotros, un mundo de criaturas malgastadas, de existencias superfluas. Lo comprende, lo estudia; no diría que lo humilla; tal vez, lo compadece. Pero es evidente que busca con ironía el contraste entre el mucho presumir y el despreciable ser.
"Corriere della Sera", 28 agosto 1953
André Martin
Por las calidades de su relato, el equilibrio y el absoluto dominio de todo el conjunto, esta película huye tanto de las categorías comerciales como de las calidades provocantes que permiten consagrar y definir una obra. Con un sentido cinematográfico eficaz y sorprendente, Fellini da a sus personajes una vida simple y real. Sus caricaturas podrían ser feroces pero él los rodea de una simpatía sin indulgencia [...].
"Cahiers du Cinéma", n. 35, mai 1954