El jeque blanco

Año: 
1952
Film: 
Blanco y negro
Duración: 
85 min
Producción: 
P.D.C. - O.F.I.
Distribuidora: 
P.D.C.
Censorship visa (viewed): 
11720
07/04/1952

Iván y Wanda están recién casados y están de luna de miel en Roma en ocasión del Año Santo. Él, que procede de una familia burguesa, es maniático y metódico. Ya ha preparado el programa para el viaje, incluida una visita al Papa. Ella, nada más llegar a Roma, se va del hotel en búsqueda del "jeque blanco", el protagonista de una serie de fotonovelas que le encanta y al que ha escrito un montón de cartas. Wanda consigue encontrar a su ídolo en el plató de Fregene, donde están "rodando" un nuevo episodio. La chica decide unirse al equipo de producción. Mientras, Iván, desesperado, la está buscando por todo la ciudad. Con mentiras y complicados engaños, oculta a sus familiares y amigos romanos la huida de su mujer. En la playa de Fregene Wanda es víctima de aventuras desagradables. Descubre que su héroe es muy diferente de como se lo había imaginado: es un pobre hombre, dominado por su mujer. Y el mundo de la fotonovela no es el que ella se había imaginado. Decepcionada, intenta suicidarse de manera torpe, arrojándose en el Tíber. La socorren y, por fin, vuelve al hotel con su marido. Justo a tiempo para correr hacia san Pedro donde los esperan sus familiares para ir a visitar al Papa.

Crew

Dirección: Federico Fellini
Argumento: Federico Fellini, Tullio Pinelli (da un'idea di Michelangelo Antonioni)
Guión: Federico Fellini, Tullio Pinelli con la collaborazione di Ennio Flaiano
Director de fotografía: Arturo Gallea
Operador de cámara: Antonio Belviso
Música: Nino Rota
Director musical: Fernando Previtali
Escenografía: Raffaello Tolfo
Montaje: Rolando Benedetti
Ayudante de dirección: Stefano Ubezio
Sonido: Armando Grilli, Walfredo Traversari
Maquillaje: Franco Titi
Foto fija: Osvaldo Civirani
Supervisor guionista: Moraldo Rossi
Productor: Luigi Rovere
Director de producción: Enzo Provenzale
Secretaria de producción: Renato Panetuzzi

Cast

Alberto Sordi : Fernando Rivoli "Lo sceicco bianco"
Brunella Bovo : Wanda Giardino in Cavalli
Leopoldo Trieste : Ivan Cavalli
Giulietta Masina : Cabiria
Lilia Landi : Felga
Ernesto Almirante : il regista di fumetti
Fanny Marchiò : Marilena Vellardi
Gina Mascetti : la moglie dello "Sceicco bianco"
Enzo Maggio : il portiere d'albergo
Ugo Attanasio : lo zio di Ivan
Jole Silvani : prostituta amica di Cabiria

Peculiarites

«El primer día de rodaje de El jeque blanco empezó mal, muy mal. Se tenía que rodar en exteriores. Había salido de Roma al amanecer y me despedí de Giulietta con las palpitaciones de quien iba a dar un examen. Tenía un Fiat Quinientos y me había parado adelante de una iglesia, incluso había entrado a rezar. En la sombra me pareció ver un catafalco y me había dejado llevar por la superstición de que se trataba de algo de mal agüero. Pero al final el catafalco no estaba, en la iglesia no había nadie, ni muerto ni vivo. Estaba yo solo. No recordaba ni siquiera una oración. Prometí que me iba a arrepentir y salí un poco inquieto. Durante el camino hacia Ostia, pinché una rueda y en aquel entonces, cuando se te pinchaba una rueda, tenías que cambiarla con tus propias manos. Pero yo no me sentía capaz de hacerlo y me quedé ahí, bastante desesperado, pensando que llegaría con retraso a mi primera dirección. Por suerte pasó un camionero siciliano que estaba de buen humor y me cambió la rueda. Llegué a Fregene a las diez menos cuarto. Habíamos quedado para las ocho y media. Todo el mundo se había embarcado en una barcaza que estaba a un kilométro de distancia en un mar inmenso. Me parecían lejanísimos, inalcanzables. Mientras una lancha me llevaba hacia ellos, los rayos del sol me deslumbraban. No solo eran inalcanzables, sino que ya no los veía. Me pregunté: ¿'Y ahora qué hago?...' No recordaba el tema de la película, no recordaba nada, me quería ir y nada más. Olvidar. Luego, de improviso, cuando pisé la escalera de cuerda se despejaron todas mis dudas. Me subí a la barcaza. Me metí en medio del equipo de producción. Estaba curioso de ver como iba a parar todo.»
Federico Fellini, Fare un film, Einaudi, Torino, 1980, p. 51-52

Reviews

Lino Del Fra
En El jeque blanco la originalidad de las expresiones se concreta en un desasosiego retenido, que se refleja y se manifiesta en la maldad con que se mueve la cámara. A veces para fijar impetuosamente, otras para exigir ciertos gestos y acciones a los protagonistas pequeño-burgueses que están realizando sus sueños de provincia. Una pequeña burguesía vista como la renuncia a lo auténtico, como el deseo de perseguir una multitud de mitos usuales y fofos con un tesón conmovedor; a partir de los soldados de infantería -símbolo de una retórica patriotoide- hasta el mundo de la fotonovela; pasando por el paseo en carroza por las calles de Roma hasta el suicidio, por honor, y a la codiciada visita.
"Bianco e Nero", a. XVIII, n. 6, giugno 1957
Guido Aristarco
Esta película no solo confirma, una vez más, las habilidades de dirección de Federico Fellini después de Luces de variedades, dirigida en colaboración con Lattuada, sino es el ejemplo de una obra que, para ser juzgada en sus valores efectivos, necesita una lectura atenta y, quizás, una segunda lectura más. De hecho, si uno la mira con superficialidad, no se dará cuenta de la peculiaridad de la obra. Fellini parece utilizar a personas comunes en ambientes comunes a través de una acción que podríamos definir casi banal. Pero esas personas, esos ambientes, esas acciones adquieren significados precisos que remiten, aunque de manera indirecta, a una opinión y una crítica. Una opinión y una crítica que, de todas formas, ya existían al comienzo de Luces de variedades. Sin embargo, mientras en esa película Liliana, al final de la historia, vive todavía en el mundo de los cómics (en este sentido son significativas las publicaciones que le pide al amante) y no ha resuelto nada de sí, en El jeque blanco, Wanda, la misma provincial que ha leído fotonovelas, consigue evadir de la "amorosa mentira" en que estaba metida sentimentalmente. Su aventura se convierte en una experiencia positiva porque la hace volver a la realidad.
"Cinema Nuovo", a. I, n. 1, 15 dicembre 1952